"El médico se encargará de ordenar la vida del paciente para que éste reciba la máxima alegría y felicidad posibles ... aconsejará que sus familiares y amigos lo animen y que alguien le haga reír y le cuente chistes ... su espíritu se mantendrá elevado con música de cuerda. El médico deberá prohibir todo tipo de ira y de tristeza en el paciente, recordándole que el cuerpo se cura con la alegría y enferma con la tristeza"
Por suerte, hoy disponemos de abundantes estudios científicos que confirman esta relación entre tristeza y enfermedad, alegría y curación. Tras su recuperación gracias a la risa, Norman Cousins.
(2) Siendo redactor jefe de la revista Saturday Review e inmediatamente después de regresar (totalmente extenuado) de un viaje al extranjero, Norman Cousins comenzó a experimentar una fiebre muy alta y grandes dolores en todo su cuerpo. Fue rápidamente ingresado en un hospital, donde le diagnosticaron una enfermedad del tejido conjuntivo considerada incurable. Le dolían tanto las articulaciones que no podía realízar ni el más leve movimiento. Los médicos le dijeron abiertamente que las posibilidades de recuperarse eran prácticamente nulas. Negándose a aceptar este triste destino, Cousins decidió tratarse a sí mismo. Recordó una conferencia sobre las nefastas consecuencias que las emociones negativas tienen sobre el organismo. Entonces pensó que si en su caso, las emociones negativas habían jugado un papel determinado en la aparición de su enfermedad, tal vez las emociones positivas fueran capaces de restablecer el equilibrio, es decir, de devolverle la salud. Así, decidió combatir su enfermedad con alegría, humor y risa. En una primera etapa pidió que en su propia habitación del hospital se le permitiera proyectar películas cómicas y desde el primer día comenzó a experimentar cierta mejoría. Pronto se dio cuenta de que 10 mínutos de risa le permitian dormir 2 horas sin ningún dolor. Poco después abandonó el hospital trasladándose a la habitación de un hotel, que además de resultarle mucho más económica, le ofrecía mayores comodidades y alimentos a su gusto. Allí las sesiones de cine cómico fueron realmente maratónicas y como resultado, en muy breve plazo se curó por completo.
Texto extraído del libro: Los efectos terapéuticos del humor y la risa - David Garcia Walker
No hay comentarios.:
Publicar un comentario